viernes, 26 de octubre de 2012

Interesante mesa redonda sobe coordinación Catastro, Registro de la Propiedad, Notarios y Topógrafos en TOP CART 2012.


En el ámbito de las actividades que han tenido lugar en la X edición del TOPCART, que se desarrolló entre el 16 y el 19 de noviembre en Madrid, tuvo lugar el miércoles 17 una interesante mesa redonda sobre coordinación entre Catastro, Registro de la Propiedad y Notariado, y sobre el papel que los profesionales de la Topografía deben desempeñar dentro de dicho modelo.

Por parte de los Registradores de la Propiedad intervino Joaquín Delgado, César Belda representó a los notarios, Fernando Aragón a la Dirección General del Catastro, y Pedro Ortiz y Miguel Ángel Castilla al Colegio Nacional de Ingenieros Técnicos en Topografía. Además formó parte de la mesa Jesús Miranda Hita, en su condición de ex Director General del Catastro y experto en el objeto del debate.

La larga duración del debate,  la abundancia de temas tratados, y el peso de algunas de las manifestaciones realizadas en la mesa hace difícil realizar un resumen eficaz en estas pocas líneas, pero no me resisto a  incluir algunos comentarios de mi propia cosecha:

-Hay coincidencia plena en admitir que no existe en España un problema crítico con la propiedad inmobiliaria, ni alarma social o preocupación pública que impida o limite el desarrollo de cualquier actividad pública o privada por esta circunstancia. No obstante lo anterior, también existe coincidencia en que el modelo puede y debe ser mejorado

-Existe igualmente una absoluta necesidad de “desbrozar” y separar los distintos elementos que componen la cuestión como trabajo previo imprescindible a la presentación de cualquier propuesta de solución:

-Debe distinguirse entre cuestiones de alcance institucional, de aquellas otras de contenido estrictamente jurídico, así como de las asociadas a las metodologías y técnicas topográficas.

-Debe profundizarse en el análisis de las legislaciones catastral, notarial y registral, muchas veces contradictorias, anticuadas e inadecuadas para resolver el problema.

-Asimismo, deben revisarse en profundidad los procedimientos aplicados en los distintos entornos que integran el conflicto, asumiendo que el problema no es una cuestión de tecnología- existen múltiples respuestas posibles y contrastadas para abordar la solución desde el punto de vista tecnológico- sino de acuerdos institucionales.

-Todas las partes deberían ser conscientes del entorno económico y social en el que nos encontramos, sumamente propicio para poner en marcha reformas estructurales como las que requiere la solución del problema. Es evidente que estas reformas pasan previamente por el acuerdo, por lo que debería trabajarse activamente en él, creando los foros políticos y técnicos adecuados (grupos de trabajo, “libro blanco”, etc.). En todo caso, y esta es mi opinión personal, no será posible el acuerdo si no se reconocen por todas las partes los tres elementos básicos para que llegue a buen fin cualquier negociación: reconocer el conflicto, reconocer la existencia de las otras partes interesadas al máximo nivel en la solución, y finalmente, proponer alternativas que busquen mejorar la posición de todos, y no imponer una solución sobre un modelo ganadores/perdedores, que ha demostrado históricamente que no llegará a ninguna parte.
 

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