martes, 9 de octubre de 2012

Por qué la República Dominicana necesita urgentemente un buen catastro.


Es un hecho conocido que son muchas las naciones latinoamericanas en las que sería necesario que las autoridades responsables de las inversiones públicas dedicasen medios suficientes para darle un fuerte impulso a sus catastros, mejorando tanto la calidad de la propia información catastral, como los recursos y los procedimientos que utilizan las administraciones catastrales. Sin embargo, en algún caso en concreto, está necesidad se convierte en una auténtica urgencia.

Este es el caso actual de la República Dominicana. El nuevo gobierno que acaba de iniciar su mandato ha realizado una apuesta fuerte por la modernización del país. Para ello se guía por un modelo estratégico denominado Estrategia Nacional de Desarrollo, donde se describen con precisión las líneas maestra en las que apoyarán los gobiernos dominicanos para impulsar el crecimiento económico y social del país.

Analizada en detalle la Estrategia Nacional de Desarrollo se identifican hasta 31 líneas básicas de desarrollo en numerosos ámbitos de actividad (tributos, ecología, economía, modernización, servicios, seguridad, etc.), cuya eficacia se vería claramente reforzada si estas iniciativas se apoyasen en una buena información catastral.

Pero existen dos iniciativas por las que el nuevo gobierno ha apostado muy fuertemente en estos días, y para las cuales un catastro no sólo sería conveniente, sino que es absolutamente necesario: nos referimos a la reforma tributaria y a la estrategia nacional para la titulación masiva de inmuebles.

No cabe definir una reforma tributaria real en la República Dominicana, sin poner sobre la mesa la tributación inmobiliaria.  Salvo El Salvador y Cuba, donde no existe el impuesto predial, no hay un país en Latinoamérica que tenga un nivel tan bajo de ingresos derivados de la tributación de los inmuebles, en relación con el Producto Bruto Interior. El impuesto a las viviendas suntuarias no cubre estos déficits, ni resuelve las necesidades de ingresos por vía de los impuestos propios de los municipios dominicanos. No me cabe ninguna duda de que es imprescindible en el momento actual crear un buen impuesto predial para la República Dominicana, sobre todo atendiendo a la situación creciente del potente mercado inmobiliario del país. Y para eso se necesita urgentemente un buen catastro.

Por lo que respecta al proyecto de titulación masiva de inmuebles, la urgencia y la necesidad de disponer de un buen catastro es igualmente evidente. ¿Cómo se va a otorgar un título de propiedad sobre un territorio del que no conocemos su superficie y linderos?. Todos los proyectos de titulación masiva que se han desarrollado con éxito se han basado en trabajos catastrales previos, que delimitan una a una las características de las parcelas que van a ser tituladas. Sin conocer el objeto del derecho (la parcela), es muy difícil construir con calidad el título que otorga el propio derecho. Por tanto, deberían las autoridades de la República Dominicana apoyarse en el Catastro para garantizar el éxito de un proyecto de tanta importancia y tan gran repercusión social.

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