viernes, 15 de enero de 2016

El reto de la transformación del impuesto predial ante el cambio del modelo de construcción en las ciudades de Latinoamérica.

Los 300 metros de la Torre Costanera en Santiago de Chile, - también llamada Torre Santiago-,  la sitúan  como el edificio más alto de la región y el segundo del hemisferio sur, desplazando  a la Torre Trump Ocean  (284 metros) de ciudad de Panamá , ciudad que sin duda lidera el modelo de construcción en altura en América Latina. En la Ciudad de México se baten constantemente records de altura, con el valor añadido de sus características antisísmicas,  y en  Bogotá 9 de los 10 grandes proyectos que “le cambiarán la cara al centro de la ciudad” son torres con alturas considerables, incluyendo una candidata al título de edificio más alto de Latinoamérica, con 420 metros de altura.

Estos records son los ejemplos más visibles de una transformación generalizada  y  sumamente veloz que está afectando a todas las ciudades de la región, consistente en cambiar edificios bajos,- en muchos casos de uso residencial unifamiliar-, por edificios de mucha mayor altura. Con frecuencia estos cambios se hacen sobre la misma estructura parcelaria, sin rediseñar las vías de comunicación y los demás servicios para adaptarlos a este incremento sustancial de densidad.

No voy a entrar en si esta transformación debería venir precedida de un proceso previo de planificación territorial y adaptación de las infraestructuras a este nuevo modelo. Basta decir al respecto que una vez concluida la Torre Costanera tardó meses en obtener licencia para iniciar sus actividades hasta que los promotores presentaron un plan de impacto vial, siendo al menos curioso que nadie preguntara por dicho plan antes de comenzar  las obras.

Sin embargo, si es propio de la materia de este blog preguntarnos sobre cómo recupera la ciudad las altísimas plusvalías que se generan en el mercado inmobiliario cuando el planeamiento y las normas de ordenación territorial del municipio cambian para permitir altas edificabilidades en áreas donde antes la  construcción se limitaba a dos o tres alturas.

El modelo de mercado inmobiliario urbano se ha transformado radicalmente en Latinoamérica. Ahora ya no sólo interesa saber la superficie del predio, su situación jurídica y sus metros, sino que es  incluso más importante conocer qué es lo que las normas de la ciudad permiten construir en él. El precio de los suelos urbanos se fija por lo que se puede construir en ellos.

Respecto a las metodologías aplicables para recuperar las plusvalías generadas por la acción pública son imprescindibles los trabajos desarrollados por el Lincoln Institute http://www.lincolninst.edu/aboutlincoln/america-latina-y-el-caribe/
que entre otras propuestas ha trabajado en estudiar cómo el impuesto predial puede ser un arma sumamente eficaz.

Sin duda, la medida más adecuada en este escenario es adaptar las metodologías de valoración catastral utilizadas para definir la cuantía del impuesto, incluyendo en ellas herramientas que permitan valorar la edificabilidad que el ordenamiento municipal otorga a cada predio o parcela.  Así se hace en España y en otros lugares, entendiéndose que si el valor catastral ha de seguir al mercado inmobiliario, no hay otra solución que integrar en el proceso de valoración todos los elementos que forman ese valor de mercado.

Hasta ahí, parece fácil estar de acuerdo con la idea, pero su aplicación en la práctica es mucho más compleja. Veamos los siguientes ejemplos:


Los predios 1, 2, y 3 son colindantes y cuentan con la misma edificabilidad. Sin embargo la situación real es muy diferente.  El predio nº1 es un baldío que sólo lo aprovechan como un estacionamiento público, es decir que no ha materializado nada de la edificabilidad que le otorga la norma. En el nº2 existe una construcción tradicional de dos plantas –comercio y vivienda del propietario-, que consume el 20% de la edificabilidad posible, es decir que existe todavía un 80% de edificabilidad potencial. En el predio nº3, por el contrario, existe un edificio nuevo que ha consumido el 100% de la edificabilidad que le otorga la norma municipal.

Ante esta variedad de situaciones, que aparecen de forma muy frecuente en las ciudades latinoamericanas, ¿cómo deberíamos responder a estas preguntas?:
-¿El valor del suelo, para determinar el valor catastral, debería ser el mismo en todos los casos?.
-¿Qué predio sería más interesante para un inversor que deseará construir un nuevo edificio, el nº1 o el número 2º ?. ¿Tendrían un distinto valor de mercado?.
-El propietario del predio nº2, que vive en el edificio -perfectamente habitable- desde hace más de 20 años y no tiene ningún interés en derribarlo para construir uno nuevo, ¿se está beneficiando de las plusvalías a los que nos referimos, y por tanto tiene que tributar más en el impuesto predial por ello?.

Estas y otras preguntas igual de complejas se están planteando en las mesas de los responsables políticos de las ciudades latinoamericanas. Como ejemplo, las declaraciones que sobre este tema ha hecho recientemente el Secretario de Desarrollo Urbano de la Ciudad de México cuando propone un debate sobre esta cuestión, incluso más allá de la  necesidad de reformar el impuesto predial: “Es un concepto más amplio. No sólo es si cobramos más impuestos o no. En realidad es cómo logramos establecer una equidad en la distribución de costos y beneficios. Hoy claramente el beneficio está en el desarrollador porque, si bien paga derechos y realiza medidas de mitigación, finalmente no estamos todavía en esta tónica que hacen en otras partes del mundo de cómo recuperar estas plusvalías”.


En definitiva, la necesidad y el objetivo son claros. La complejidad está en cómo desarrollar estas iniciativas, que incluyen la más amplia complejidad política, social y técnica que pueda imaginarse. Un buen consejo es aprender de los países que ya pasaron por procesos similares, e incluso fracasaron en sus primeros intentos. 

martes, 29 de diciembre de 2015

El Catastro como motor de los procesos de modernización institucional de los países.

Recientemente ha sido publicado el libro coordinado por Mario Bergara, exMinistro de Economía y Finanzas de Uruguay, y actual Presidente del Banco Central, con un título sugerente: “Las nuevas reglas de juego en Uruguay. Incentivos e instituciones en una década de reformas”.

El libro, en el que participan varios autores,  da continuidad a uno anterior  publicado en 2003 y titulado  “Las reglas de juego en Uruguay”, y tiene por ello el valor añadido de permitir la evaluación de las transformaciones institucionales  realizadas en ese país en más de una década, demostrando con ello que “el conjunto amplio de procesos transformadores, … , tiene como consecuencias un cambio integral en las reglas del juego genéricas en la economía y en la sociedad uruguayas”.

Se trata de un ejemplo muy interesante que muestra cómo se logran avances importantes en la sociedad civil transformando las instituciones, objetivo este que siempre ha de estar en la mente de los gestores públicos, que frecuentemente son absorbidos por sus problemas inmediatos y  olvidan la posición privilegiada para liderar el cambio social, que les aporta su cargo.

En este libro Sylvia Amado, Directora Nacional del Catastro uruguayo, explica con detalle cómo los procesos de reforma llevados a cabo en esta institución han contribuido a este cambio. Repasa la autora distintas iniciativas implementadas a partir de la redefinición de la Misión y la Visión de la organización, que  permitieron  “el inicio de un verdadero proceso de reformas profundas y de transformación institucional que atacaron no sólo la gestión, sino la esencia de la cultura organizacional de cara a la prestación de servicios públicos de mayor calidad bajo los principios de apertura, accesibilidad, transparencia y gratuidad para la ciudadanía”.

Esta transformación ha situado a la Dirección Nacional del Catastro de Uruguay en el liderazgo de los procesos de implantación de la administración electrónica del país.

Se trata de un trabajo de lectura obligada para quienes deseen abordar procesos de reforma en las instituciones catastrales latinoamericanas. Puede verse un extracto en la noticia publicada por le edición digital del Diario La República, en el siguiente enlace:


En España el caso es muy similar. Es  interesante constatar cómo la imagen negativa que tradicionalmente acompañaba a la institución ha cambiado radicalmente, y como  el Catastro se ha convertido en una institución líder, al menos  en tres aspectos clave:

-Lidera los modelos de colaboración responsable en la gestión pública, gracias a la integración de procedimientos eficaces de cooperación entre municipios, Comunidades Autónomas y Administración General del Estado. Ahora que tanto se habla de “tensiones territoriales” en España, el modelo de gestión colaborativa del Catastro debería ser un ejemplo para garantizar simultáneamente la participación de todas las Administraciones Públicas y la igualdad de todos los españoles en el tratamiento de sus derechos y obligaciones.

-Lidera la innovación tecnológica, y no sólo en el ámbito de las Administraciones Públicas. Como ejemplo de ello pueden citarse las Órdenes Ministeriales recientemente publicadas en las que se actualizan los sistemas catastrales para el uso de firma electrónica de clave concertada, y de código seguro de verificación. 

-Pero, sobre todo, lidera los modelos de prestación de servicios a los ciudadanos, especialmente a través de la Sede Electrónica del Catastro, sin duda uno de los mejores ejemplos en la Unión Europea de aplicación efectiva de políticas de “open data”, como se constata año a año por  los resultados obtenidos:  En 2014 se expidieron a través de la Sede  -cada día- más de  16.500 certificados digitales, se atendieron más de 425.000 consultas de datos alfanuméricos, y se expidieron más de 425.000 mapas digitales.

Para conocer con más detalle lo que supuso este proceso innovador y como se contribuyó a él desde el Catastro español, podemos concluir citando otro libro de estructura y contenido similar. Se trata de la publicación titulada “Administración electrónica. El modelo español”, en el que también varios autores plantean su visión sobre las importantes reformas planteadas en distintos ámbitos de la Administración Pública española.  Entre los trabajos incluidos destaca el trabajo de Fernando Serrano Martínez, entonces Subdirector General de Sistemas de Información del Catastro, donde explica con detalle algunas de las aportaciones y experiencias reformadoras del Catastro español,  causantes del modelo de éxito hoy alcanzado. Puedes encontrarlo en:

martes, 22 de diciembre de 2015

¡Feliz Navidad y que 2016 nos traiga un Catastro lleno de buenas sorpresas!

Estimados catastreros:

¡Os deseo todo lo mejor en estas fechas!.

Me gustaría que dedicáramos unos momentos a recordar que lo mejor de nuestro trabajo es que puede ser enormemente valioso para ayudar a todos aquellos seres humanos para los que es una inquietud diaria el acceso a la vivienda digna, o el reconocimiento del derecho a la propiedad de su tierra.

Muy probablemente el año que viene veremos en Latinoamérica iniciativas muy importantes relacionadas con el derecho a la propiedad de la tierra y con la restitución a aquellos que fueron desplazados por la violencia, y en España es casi seguro que el debate sobre el derecho a una vivienda digna será una cuestión prioritaria en el debate político.


Será por tanto un buen año para demostrar que también el Catastro es una herramienta decisiva para reforzar la seguridad jurídica y para luchar por los derechos humanos.


lunes, 14 de diciembre de 2015

Los conflictos entre Catastro y Registro en Latinoamérica sólo se resolverán con decisiones políticas. (Una sugerencia para los trabajos que debe abordar la recién creada Red Interamericana de Catastro y Registro de la Propiedad).

Durante un número importante de años tuve la ocasión de coordinar los cursos para directivos y técnicos latinoamericanos de Catastro, que se impartían en España dentro de los programas de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Conservo de esa época bastantes buenos amigos, con quienes tengo el placer de reencontrarme de vez en cuando con motivo de algún viaje o evento, como me acaba de ocurrir en Colombia.

En esos cursos desarrollábamos un seminario específicamente dirigido a identificar estrategias que ayudasen a desarrollar proyectos de Catastro en la región. En dicho seminario siempre concluíamos que eran cuestiones relacionadas con la fortaleza de las instituciones catastrales y con el bajo apoyo político, -generalmente demostrado en la insuficiente cobertura financiera-,  las que otorgaban el éxito o el fracaso final a estas iniciativas. Por el contrario, las dificultades para acceder a las nuevas tecnologías, necesarias para implementar un Catastro moderno, no se identificaban como una causa expresa que condicionase el buen resultado de los proyectos. Habitualmente coincidíamos en que no faltaba tecnología para desarrollar proyectos de Catastro en Latinoamérica

En términos similares se expresaron varios de los participantes en el evento recientemente celebrado en Bogotá, dentro de la primera reunión de la Red Interamericana de Catastro y Registro de la Propiedad, auspiciada por la OEA y el Banco Mundial. En concreto, recuerdo expresamente una intervención muy clara en este sentido de Jorge Muñoz, Gerente de la Unidad Global de Tierras y Análisis Geoespacial del Banco Mundial.

En una entrada anterior, de mayo de 2013, titulada “Tres preguntas (frecuentemente sin respuesta) que deberían hacerse quienes buscan una coordinación real entre Catastro y Registro de la Propiedad”, y que puede consultarse en este enlace: http://catastreros.blogspot.com.es/2013/05/tres-preguntas-frecuentemente-sin.html
ya traté el tema de la necesidad de abordar los procesos de mejora en la coordinación de Catastros y Registros de la Propiedad en América Latina, como un problema esencialmente político.
Recomiendo repasar íntegramente esta entrada, de la que traigo ahora esta cita concreta: 
“Trabajando con distintos responsables latinoamericanos de ambas instituciones que desean abordar iniciativas para la coordinación, y antes de estudiar el alcance concreto de su problema, me gusta plantearles tres cuestiones concretas:

1ª.- ¿Existe voluntad política y técnica para coordinar ambas instituciones?.

2ª.- Si una misma finca tienen distinta información (de propietarios, linderos, superficie, etc.) en Catastro y en Registro,  ¿existen criterios, con el rango legal adecuado, que definan qué dato de los dos prevalecerá sobre el otro?.

3ª- Identificado el dato que prevalece, ¿se corrige el dato erróneo en la correspondiente base de datos para que coincida plenamente con este?.

Sorprendentemente en multitud de ocasiones las preguntas 2 y 3 no suelen tener una respuesta positiva. Aunque exista la voluntad política de comenzar procesos de coordinación, es muy frecuente que estos proyectos no incluyan respuestas para estas cuestiones, lo que supone que se acaban paralizando en sus primeras fases, una vez que se ha elaborado la lista de fincas que se identifican como la misma en ambas bases de datos, y se visualizan las diferencias en la información.
Es decir, se llega a saber que se trata de la misma finca, pero no se sabe qué hacer con los datos discrepantes.”


Dicho de otra forma, realizados los esfuerzos técnicos oportunos para diagnosticar el problema (el proyecto ICARE en Colombia, o los procesos de vinculación catastro-registro desarrollados en numerosos catastros mexicanos, son buenos ejemplos de ello), parece que sigue faltando decisión política para resolver la cuestión.

Llegados a la necesidad de adoptar decisiones que deben ser aceptadas por todas las instituciones implicadas, incluso en contra de sus intereses corporativos, en muy pocas ocasiones los gobiernos han adoptado decisiones contundentes para romper esta mala situación, que se prolonga durante décadas.

Fijándonos en cómo se ha tratado esta cuestión en otros países de Europa, en Australia o en Canadá, donde el conflicto ya se ha resuelto hace muchos años, sólo caben dos vías eficaces de actuación:
-Acabando con la disparidad institucional, bien refundiendo ambas instituciones en una, o al menos estableciendo bases de datos únicas, de tal manera que no sea posible la existencia de dos datos discrepantes del mismo predio sobre titularidad de los derechos, situación, superficie o linderos.
-Y otorgando prioridad temporal a los trabajos de identificación física de los predios (actividad que suele corresponder a los catastros), frente a las funciones de asignación o publicación de derechos, (labor propia de los Registros de la Propiedad), garantizando así que no se reconocen o se da publicidad a derechos que recaigan sobre predios descritos de forma confusa o contradictoria, o incluso que ni siquiera existen. ¿Cómo es posible que con el avance actual de la tecnología sigan produciéndose dobles inmatriculaciones registrales, o inscripciones  que describen emplazamientos, superficies o linderos que no se corresponden con la realidad?.

Estas y no otras son las decisiones que tendrán que adoptar tarde o temprano los responsables políticos de los gobiernos latinoamericanos que deseen realmente coordinar de manera definitiva el Catastro y el Registro de la Propiedad.


Pretender que el problema se va a resolver sólo aportando tecnología, es una visión errónea. La tecnología solo valdrá para divulgar y amplificar el error, si todo sigue igual, o para corregirlo, si se tomas las decisiones adecuadas.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Empieza sus actividades la Red Latinoamericana de Catastro y Registro de la Propiedad.

Durante los pasados días 2 y 3 de diciembre ha tenido lugar en Bogotá el desarrollo de la Primera Reunión de la Red Latinoamericana de Catastro y Registro de la Propiedad. La iniciativa, que sigue a otras redes creadas  anteriormente con éxito, como es el caso de la Red Interamericana de Compras Gubernamentales (RICG), es una iniciativa de los países de las Américas constituida como un mecanismo de cooperación técnica regional, integrada por las instituciones gubernamentales representadas por los directores nacionales que tienen la máxima responsabilidad relacionada con la regulación, gestión y modernización de los catastros y los registros de la propiedad.

A esta primera reunión asistieron los delegados de Brasil, Chile, Perú, Ecuador, Costa Rica, Uruguay, Jamaica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Venezuela,  Antigua y Barbuda y San Cristóbal y Nieves. 



La Red que ahora inicia su andadura tiene sus antecedentes en las actividades desarrolladas por el Comité Permanente del Catastro en Iberoamérica. Tiene como objetivo promover y mantener espacios de reflexión, conocimiento mutuo, cooperación técnica horizontal, capacitación e intercambio de experiencias entre las agencias y/u organismos del catastro y de registro de la propiedad en las Américas, con el propósito de contribuir con el avance de los sistemas catastrales y registrales, el establecimiento de los sistemas de administración y gestión de tierras, y los objetivos del desarrollo sostenible.

Como ocurre con las otras redes creadas anteriormente bajo el impulso de la OEA, es previsible que la nueva Red se dote de Estatutos propios, que deberán ser aprobados por los miembros, y se estructura de la siguiente manera: La Secretaría Técnica,  asumida y sostenida por la OEA, un Presidente, y un Comité Ejecutivo integrado por representantes de países miembros correspondientes a las 5 áreas geográficas de la región.

La autoridades catastrales y registrales de los 18 países participantes designaron al Instituto Geográfico Agustín Codazzi,  IGAC, para que Colombia sea quien presida esta instancia durante un año. Asimismo se eligieron las siguientes delegaciones regionales: región norte, México; región Centroamérica, Panamá; Región Andina, Perú; Región sur, Uruguay.

Entre las acciones que pondrá en marcha la red se encuentran:

Generar una guía técnica, unos lineamientos, unas recomendaciones de cómo debe darse la interrelación entre catastro – registro a la luz de los diferentes modelos que existen en cada uno de los países y buscando unas posibles soluciones para tratar de tener una línea de acción.

Generar un espacio virtual para la Red en donde se tenga registro de los proyectos programados o en ejecución en materia de catastro y registro en cada uno de los países que hacen parte de la red, buscando así, posibilitar la oferta de los países y las necesidades en materia de cooperación técnica, que permita materializar convenios a través de la experiencia, la capacitación e intercambio de experiencias, etc.

Identificación de temas de interés que se pueda desarrollar en foros, para compartir experiencias.

Establecer un mecanismo de interacción con otras redes o iniciativas como por el ejemplo el Comité Permanente sobre el Catastro en Iberoamérica (CPCI),  para que no se presenten superposiciones .


En la sesión también se escogió a Panamá como el anfitrión para la segunda reunión de la Red Interamericana de Catastro y Registro, que se celebrará en 2016.

viernes, 30 de octubre de 2015

Publicadas las Resoluciones de desarrollo de la Ley 13/2015, por la que se reforman la Ley Hipotecaria y la Ley del Catastro.

En el Boletín Oficial del Estado del 30 de octubre acaban de publicarse la Resolución de 26 de octubre de 2015, de la Dirección General del Catastro, por la que se regulan los requisitos técnicos para dar cumplimiento a las obligaciones de suministro de información por los notarios establecidas en el texto refundido de la Ley del Catastro Inmobiliario, y la Resolución de 29 de octubre de 2015, de la Subsecretaría, por la que se publica la Resolución conjunta de la Dirección General de los Registros y del Notariado y de la Dirección General del Catastro, por la que se regulan los requisitos técnicos para el intercambio de información entre el Catastro y los Registros de la Propiedad.

Las puedes encontrar en:


Se cumple con ello la obligación definida en la Ley 13/2015 , que establece que antes del 1 de diciembre de 2015 se apruebe una Resolución conjunta de la Dirección General para los Registros y el Notariado, y de la Dirección General del Catastro, que regule la forma, contenido, plazos y requisitos del intercambio de información, las características y funcionalidades del sistema de información, así como el servicio de identificación y representación gráfica de las fincas sobre la cartografía catastral y los requisitos que deben cumplir la descripción técnica y la representación gráfica alternativa que se aporte al Registro de la Propiedad en los supuestos legalmente previstos.

Ha de reconocerse el importante esfuerzo realizado por todas las entidades interesadas para poder aprobar ambas Resoluciones en el plazo legal previsto. No era una tarea fácil, a la vista de la importancia de los temas regulados. Nos van a dar mucho juego en próximas entradas del blog.



martes, 27 de octubre de 2015

¿Es un éxito el procedimiento de Regularización Catastral?.

En el Boletín Oficial del Estado de 26 de octubre se acaba de publicar la Resolución del 22 del mismo mes, de la Dirección General del Catastro, por la que se amplían los plazos previstos en diversas Resoluciones dictadas en fechas pasadas, definiendo los municipios incluidos dentro de los procesos de regularización catastral que se están desarrollando en buena parte del país.

En la exposición de motivos de la citada Resolución se justifica esta ampliación en la complejidad de las actuaciones desarrolladas en el procedimiento de regularización catastral para comprobar la adecuación de la concordancia de las descripciones catastrales de los bienes inmuebles con la realidad inmobiliaria, dado el elevado número de municipios a comprobar y su dispersión geográfica, lo que determina con carácter general que los plazos previstos en las mencionadas Resoluciones resulten insuficientes.

Como es sabido, este procedimiento se inicia de oficio con el fin de lograr la incorporación al Catastro Inmobiliario de los inmuebles urbanos y de los inmuebles rústicos con construcción,   -de nueva construcción o que se hayan producido alteraciones de sus características-, en los supuestos de incumplimiento de la obligación de declarar por quien estaba obligado a ello. Su fin último es garantizar la adecuada concordancia de la descripción catastral de los bienes inmuebles con la realidad inmobiliaria.

Quien en su día incumplió la obligación de declarar correctamente al Catastro estos cambios se ve ahora favorecido con este procedimiento, si bien ha de abonar una tasa de 60 euros mediante la cual se cubren los costes del proceso.

No me interesa ahora el debate sobre las características de este procedimiento, especialmente en lo referente a si con el se está o no beneficiando especialmente al infractor, pero si me parece importante conocer sus efectos.  Vaya por delante que este Plan de Regularización catastral me parece necesario y, sobre todo, oportuno, puesto que a través del mismo debería estarse generando el afloramiento de multitud de información inmobiliaria que tiene que producir efectos muy beneficiosos sobre los ingresos del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), en primer término, y después en toda la batería de tributos en los que la información de los inmuebles es utilizada de una u otra forma para definir la base imponible.


Mi interés se centra, sobre todo, en saber si se están alcanzando o no los objetivos, y si realmente se está produciendo una auténtica puesta al día de la base de datos catastral mediante este procedimiento. Sin embargo, no hay datos publicados que nos ayuden a formar una opinión.

A tenor de la aparición constante de información sobre el proceso de Regularización Catastral, en distintos medios de comunicación, todo parece indicar que el proyecto es un auténtico éxito y que efectivamente están obteniéndose cifras realmente representativas tanto en el número de inmuebles regularizados como en el incremento de la recaudación del IBI. He aquí algunos ejemplos recientes de Madrid, Burgos, Córdoba y Coruña.:


Pero si es así, ¿por qué no se publican los resultados?.  Es más que probable que esta falta de información  obedezca a la tradicional y excesiva prudencia en no revelar datos asociados a la actividad fiscal, aunque sean datos agregados, actitud muy contraria a los tiempos que corren, en los que la transparencia y accesibilidad a la información pública es siempre un valor. Es una posición que considero equivocada. No se informa ni de los datos positivos, con lo que se está impidiendo trasladar a la ciudadanía imágenes que realcen el valor social del Catastro, tan frecuentemente atacado desde distintos frentes.


Desde el Gabinete de Prensa del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas se está perdiendo una ocasión de oro para poner en valor un importante éxito conseguido en favor de la transparencia y la lucha contra el fraude fiscal. Además, con esta actitud se vuelve a menospreciar el importante trabajo que se realiza en las Gerencias Regionales y Territoriales de la Dirección General del Catastro.