jueves, 23 de mayo de 2013

Tres preguntas (frecuentemente sin respuesta) que deberían hacerse quienes buscan una coordinación real entre Catastro y Registro de la Propiedad.

En América Latina son numerosos los países e instituciones que están poniendo en marcha procesos para lograr la efectiva coordinación entre Catastro y Registro de la Propiedad con el fin de superar una mala situación que, al igual que ocurre en España, tiene raíces históricas y que cada vez es menos entendida por los ciudadanos. Por mucho que algunos destacados profesionales realicen notables esfuerzos intelectuales para intentar justificar la situación actual, lo cierto es que el simple y contundente sentido común pone de manifiesto que no es correcto que una finca tenga una superficie o unos linderos diferentes en el Catastro y en el Registro de la Propiedad. Es obvio que alguno de los dos datos está mal, cuando no lo están los dos.

Se pueden explicar los orígenes de esta discrepancia en los procedimientos que en su día se siguieron para la captura del dato, pero es difícil argumentar  que un elemento físico y objetivo como puede ser la superficie, perfectamente definible con la máxima precisión con las técnicas topográficas actuales, pueda ser distinta según se trate de una u otra institución. Todo ello sin olvidar los efectos jurídicos que pueden derivarse de esta situación, incluida la propia inseguridad que amenaza el sistema.

Trabajando con distintos responsables latinoamericanos de ambas instituciones que desean abordar iniciativas para la coordinación, y antes de estudiar el alcance concreto de su problema, me gusta plantearles tres cuestiones concretas:
1ª.- ¿Existe voluntad política y técnica para coordinar ambas instituciones?.

2ª.- Si una misma finca tienen distinta información (de propietarios, linderos, superficie, etc.) en Catastro y en Registro,  ¿existen criterios, con el rango legal adecuado, que definan qué dato de los dos prevalecerá sobre el otro?.

3ª.- Identificado el dato que prevalece, ¿se corrige el dato erróneo en la correspondiente base de datos para que coincida plenamente con este?.

Sorprendentemente en multitud de ocasiones las preguntas 2 y 3 no suelen tener una respuesta positiva. Aunque exista la voluntad política de comenzar procesos de coordinación, es muy frecuente que estos proyectos no incluyan respuestas para estas cuestiones, lo que supone que se acaban paralizando en sus primeras fases, una vez que se ha elaborado la lista de fincas que se identifican como la misma en ambas bases de datos, y se visualizan las diferencias en la información.
Es decir, se llega a saber que se trata de la misma finca, pero no se sabe qué hacer con los datos discrepantes.
Después de algunos años de enfrentar esta cuestión y de estudiar los argumentos históricos, jurídicos, doctrinales y corporativos que aportan quienes han participado en este debate, he acabado por adoptar una posición personal mucho más simple que alguno de los argumentos que otros utilizan, pero no por ello menos contundente: si no hay criterios que definan qué dato prevalece sobre el otro, y no se corrige en la respectiva  base de datos el dato erróneo para incorporar el correcto, la coordinación real entre Catastro y Registro no será nunca posible.

De nada valen soluciones fallidas basadas en la creación de “falsos catastros”, que solo acaban abundando en el error al aportar la representación gráfica de un dato erróneo, ni posiciones inmovilistas que pretenden encontrar el camino “venciendo al contrario”, como si se tratara de un enfrentamiento bélico o deportivo, olvidando en todos los casos la prevalencia del interés común y la necesidad de garantizar la seguridad jurídica, principios que en todo caso deberían regir el debate.
Soy consciente de que esta cuestión incluye un fuerte componente jurídico, que puede afectar a la propia regulación y alcance de algunos derechos, de las dificultades técnicas que supone un proceso de coordinación de este calado, y de los compromisos políticos que se derivan de todo ello. Pero no nos dejemos llevar por una falsa interpretación de todas estas cuestiones. El problema tiene hoy en día soluciones técnicas eficaces aplicables inmediatamente con garantía de resultado en poco tiempo. La verdadera cuestión está en los componentes políticos y de defensa de posiciones institucionales y corporativas, que impregnan toda la cuestión.
 

 

 

miércoles, 22 de mayo de 2013

Nuevo Comité Directivo del Comité Permanente del Catastro en Iberoamérica.


Entre los días 6 y 10 de mayo ha tenido lugar en la ciudad de Córdoba, (Argentina), la VI Asamblea General del Comité Permanente del Catastro en Iberoamérica (CPCI). Entre otras actividades desarrolladas, la Asamblea procedió a la renovación de los miembros del Comité Directivo, que queda con la siguiente composición:

CARGO
INSTITUCION
PERSONA DE CONTACTO
Presidencia
Consejo Federal de Catastro (Argentina)  
  Fernando Nassisi 
Vicepresidencia
Dirección Nacional de Catastro (Uruguay) 
  Silvia Amado 
Vocalía Suramérica 
Dirección de sistemas de Información y Catastro. Departamento de Antioquia. (Colombia ).
Juan Rodrigo Higuera 
Vocalía Centroamérica y Caribe  
Instituto de Información Estadística Geográfica y Catastral del estado de Campeche (Mexico)   
Aida Casanova Rosado  
Vocalía Europa 
Dirección General del Catastro (España) 
Amalia Velasco 

 
En varias entradas anteriores se ha destacado el importante papel institucional que corresponde desarrollar al CPCI,  y su función como foro de divulgación y comunicación de las instituciones catastrales iberoamericanas. Es por ello que deseamos el mayor éxito y remitimos nuestra felicitación a los miembros del nuevo Comité Directivo, como responsables directos del desarrollo futuro y crecimiento del CPCI.

Se ha de agradecer especialmente la función desarrollada por los miembros del Comité saliente, y especialmente de su Presidente, Marlon Aguilar Chávez,  Director del Registro Inmobiliario, del Registro Nacional de Costa Rica, y de su vicepresidente, Iván Darío Gómez, exdirector del Instituto Geográfico Agustín Codazzi, de Colombia,  por  su compromiso con el CPCI durante los últimos dos años.

viernes, 19 de abril de 2013

Nuevo Director General del Instituto Geográfico Agustín Codazzi, de Colombia.

Juan Antonio Nieto Escalante  ha sido nombrado recientemente Director General del Instituto Geográfico Agustín Codazzi de Colombia, sustituyendo en el cargo a Iván Darío Gómez.

Nacido en Cúcuta, Nieto Escalante es abogado y anteriormente fue Secretario de Medio Ambiente de la ciudad de Bogotá. También ha sido Contralor de la misma ciudad y gerente del Instituto Colombiano de la Reforma Agraria (Incora).
Se licenció como jurista de la Universidad Libre (Sede Cúcuta), y obtuvo una maestría en Política Económica Internacional en Belgrano (Argentina),  especializándose en Administración Ambiental en la Universidad Católica Argentina.


lunes, 15 de abril de 2013

El catastro más antiguo del mundo.

Conocíamos las referencias a Mesopotamia como la cuna de los sistemas catastrales, y ahora se presenta una oportunidad única para conocer estos antecedentes. En la exposición “Antes del diluvio. Mesopotamia 3500-2100 a.c.” que puede visitarse en la sede de CaixaForum, en Madrid, hasta el 30 de junio,  pueden verse los fragmentos más antiguos que se conocen de un catastro.

Se trata de 9 trozos de distintos tamaños del llamado “Catastro de Ur-Namma”, tallado sobre diorita y datado entre el 2112 y el 2095 a. C., que fue encontrado en Nippur , en el Irak actual. Según se explica en la exposición, se trata de una pieza poco conocida y expuesta en muy escasas ocasiones.
En la foto siguiente pueden observarse las inscripciones que presenta el trozo de mayor tamaño.  He de reconocer que su observación puede ser algo frustrante para quienes nos dedicamos profesionalmente al mundo del catastro y que esperaríamos ver algo parecido a una cartografía parcelaria, pues no se logran identificar  más que algunos signos dibujados entre rayas paralelas.



En la misma exposición se muestras varias tablillas circulares y rectangulares de pequeño tamaño, que pueden verse en las siguientes fotos, esta vez elaboradas de arcilla y en las que se describen los linderos de distintas parcelas con sus mediciones. En ellas sí parece adivinarse una representación de la fragmentación física del terreno.

En la que figura en el centro puede leerse la siguiente inscripción: “4 bur y 2 iku de terreno (unas 26 hectáreas) propiedad de la diosa Ninurra. El campo de Agurua que el rey había inspeccionado. El año en que Amar-sin destruyó la ciudad de Urbilum”.

Se trata sin duda de unas piezas únicas y dignas de ser vistas, al igual que todas las demás que forman parte de esta interesante exposición.
 

martes, 9 de abril de 2013

Margaret Thatcher, la “poll tax” y el “catastrazo”.

El reciente fallecimiento de Margaret Thatcher nos obliga a recordar un singular “efecto contagio” que se produjo en España como consecuencia, entre otras muchas razones, de la llamada “poll tax” que intentó aplicar en los últimos meses de 1990 la primera ministra británica en su país.

La “poll tax” fue un nuevo tributo local con el que se pretendía obligar a contribuir a los ciudadanos por igual, independientemente de su capacidad económica. Era un tributo “por cabeza”, es decir, una herramienta más que arcaica, vista desde la óptica de la técnica tributaria,  que imponía una carga económica igual “al Lord y a su chófer”, como señaló gráficamente un periódico de la época.
Como no podía ser de otra forma el empeño personal de Margaret Thatcher, basado en su mera autoridad y en una más que equivocada evaluación de sus fuerzas,  fue contestado masivamente e incluso con violencia en las calles y aun así la primera ministra no pestañeo en su pretensión de implantarlo. Tan impopular se convirtió este intento fiscal que las élites del partido conservador, viendo peligrar su hegemonía y larga estancia en el gobierno, consideraron oportuno la sustitución inmediata de Margaret Thatcher por John Major, y la revisión del nuevo impuesto.  Con ello se puso fin a su carrera política.

La singularidad es que esta iniciativa coincidió en España con el frustrado intento de implantan una actualización masiva de la mayor parte de los inmuebles del país, situando el valor catastral al 70% del valor teórico de mercado de los inmuebles, provocando igualmente una gran contestación social, fruto de la cual nació el ya popular término de “catastrazo”.
Para todos aquellos que conocimos lo que había detrás de estas iniciativas tributarias fue evidente que la equiparación que se hizo entonces de ambas reformas en los círculos políticos y en la prensa fue, además de un grave error técnico,  un mero argumento para dañar al gobierno socialista que entonces presidía Felipe González.  Ambas medidas fueron diseñadas  y definidas técnicamente de una forma absolutamente distinta. Frente a la torpeza tributaria de la “poll tax”, propia de un estado medieval, en el caso del “catastrazo” se desarrolló un trabajo de un gran valor técnico y una elevada precisión, que permitió definir un nuevo valor catastral individual para cada inmueble atendiendo a su valor teórico de mercado,  distinguiéndose por tanto de igual forma entre la capacidad económica de sus propietarios, en este caso establecida a partir del valor económico de su patrimonio inmobiliario.  No obstante, una más que criticable gestión política del proyecto, y una falta total de alianzas dentro del propio gobierno socialista, determinaron también su inaplicación.

Muchos de los que participamos en ese proceso identificamos en el esfuerzo tecnológico y profesional desarrollado entonces  las raíces del actual modelo catastral español, sin duda una referencia mundial  por su arquitectura y utilidad social.
En lo que si se parecieron ambas iniciativas fue en la respuesta social que generaron.  Tanto en el Reino Unido como en España surgió un clima totalmente contrario, muy bien identificado en la prensa del momento. Si en las islas británicas supuso el principio del fin de Margaret Thatcher, en España abrió el camino para la salida del Gobierno del entonces Ministro de Hacienda, Carlos Solchaga. Enfrentado desde tiempo atrás con el Vicepresidente Alfonso Guerra, este último utiliza la respuesta social surgida contra el “catastrazo” para dar el “golpe de gracia” a Solchaga, alejándolo definitivamente de la confianza de Felipe Gonzalez, y como consecuencia de ello, del propio gobierno.

En la viñeta publicada por los dibujantes Gallego & Rey el día 28 de noviembre de 1990 en el Diario 16, que incorporamos a este comentario, se resume de forma magistral todo lo que acabamos de comentar. Mientras que en el Reino Unido una nerviosa Margaret Thatcher se “suicida” políticamente con la implantación de la “poll tax”, en España Felipe González desvía hábilmente la presión social que generó el proceso “disparando” sobre su Ministro de Hacienda, que queda así definitivamente “quemado”  en su papel dentro del Gobierno.
Se trata de un pequeño trozo de historia que nos ha de servir para reflexionar sobre cómo ha de implantarse una reforma tributaria, y cuáles son las consecuencias de una mala gestión política y técnica de este tipo de reformas. En España se aprendió bien la lección y se emprendieron importantes reformas legales y técnicas para evitar nuevos “catastrazos”, con muy buenos resultados, como se demostró en posteriores iniciativas implantadas con notable éxito.

martes, 26 de marzo de 2013

Reacciones a la Sentencia de la Audiencia Provincial de Tenerife de 12-12-2012: ¿No es ya el momento de ponerse de acuerdo?.


Como es sabido la coordinación eficaz y eficiente entre Catastro, Registro de la Propiedad y Notarios en España es una asignatura pendiente, y parece que de difícil superación. El debate es de un gran calado jurídico y técnico, y por ello este no es el lugar adecuado para exponerlo en toda su complejidad. Baste ahora con señalar que el principal escollo se encuentra en hacer encajar la base gráfica y alfanumérica del Catastro con la base gráfica registral, definiendo con precisión la naturaleza jurídica, alcance y efectos de ambos instrumentos y sus contenidos. Es evidente la influencia de este debate sobre la actividad notarial, dado el papel que corresponde asumir a los Notarios como garantes de la fe pública, y la forma en que esta queda afectada por la información descriptiva y gráfica de los inmuebles que incluyen ambos sistemas, y que en ocasiones resulta marcadamente contradictoria.

Uno de las características de esta ya larga falta de entendimiento es que periódicamente surge un nuevo hecho o una nueva ocasión que vuelve a abrir el enfrentamiento, poniendo de manifiesto cómo la cuestión afecta a todos los profesionales interesados, incluso hasta la visceralidad. El último capítulo lo ha abierto la Sentencia de la Audiencia Provincial de Tenerife de 12-12-2012, donde se revoca la calificación negativa del Registrador de Icod de los Vinos, que se basaba en el sistema de bases gráficas registrales (GEOBASE), al negarse cualquier validez jurídica a sus contenidos y afirmándose en la sentencia que “…la única base gráfica exigida legalmente es la certificación catastral descriptiva y gráfica de la finca, …” .

Ni que decir tiene que esta sentencia ha creado de nuevo el espacio de enfrentamiento que ha permitido manifestaciones a favor y en contra desde los colectivos registral y notarial, tanto en forma de manifestaciones colegiales, como de meras opiniones individuales. Como ejemplo, véase:


¿Realmente es imposible el acuerdo para salir de este barrizal en el que permanecen atascadas tres instituciones (Catastro, Registro y Notariado), fundamentales para la salida eficiente de la crisis económica?. ¿Qué elementos diferenciales se presentan en España (y por extensión histórica en algunos países de Latinoamérica) que hacen imposible resolver lo que en la práctica totalidad de los países de la OCDE no es ni siquiera motivo de conflicto?.

No voy a avanzar respuestas a estas cuestiones aquí, a pesar de que algunas tengo, después de varios años de vivir el conflicto desde la óptica catastral. Me consta que ciudadanos y profesionales –también muchos notarios y registradores-  queremos que esta situación se resuelva cuanto antes. Pero para ello va a ser necesaria “otra actitud” por parte de los responsables de las instituciones públicas y de los Colegios Profesionales involucrados. Es evidente que si seguimos igual, buscando el conflicto y utilizándolo como arma arrojadiza, sólo conseguiremos lo mismo, o sea, nada.

Sería también muy bueno que la solución se abordara desde el análisis del propio problema, sin dejarse intoxicar por situaciones coyunturales que, periódicamente, se aprovechan de su existencia para fijar posiciones. ¿Acaso no es esto lo que está ocurriendo en este momento, ante la que parece conflictiva redacción del “Anteproyecto de Ley de Reforma de los Registros Públicos” que está elaborando la Dirección General para los Registros y el Notariado?.

jueves, 21 de marzo de 2013

México DF y Bogotá: dos casos de éxito en la mejora de la recaudación del impuesto predial a partir de la actualización y modernización catastral.

La necesidad de la gran mayoría de las ciudades latinoamericanas de mejorar sus niveles de financiación crece día a día en proporción directa a la necesidad de atender cada vez mayores y mejores servicios e infraestructuras públicas. El desarrollo económico que está viviendo la región va parejo a fuertes inversiones en infraestructuras públicas y en nuevos y mejores servicios, respondiendo así a las demandas crecientes de los ciudadanos.

En este escenario, la capacidad de que las ciudades mejoren sus ingresos incrementando sus propios recursos se vuelve especialmente crítica, dada la imposibilidad de los poderes nacionales de seguir este crecimiento inversor mediante aportaciones de los presupuestos generales de la nación como era, y en buena medida sigue siendo, el modelo más común.

Las ciudades de México Distrito Federal y Bogotá han desarrollado en los últimos años dos importantes proyectos destinados a incrementar la capacidad recaudatoria de su impuesto predial, a partir de una apuesta decidida por la mejora de sus instituciones y sus bases de datos catastrales. En ambos casos los resultados obtenidos son realmente significativos, y constituyen auténticas buenas prácticas que deberían ser observadas y estudiadas por los responsables de las ciudades Latinoamericanas que quieren realmente mejorar sus ingresos, a través de la potenciación de sus recursos propios.
Para compartir estas mutuas experiencias, los pasados días 18 y 19 de marzo se reunieron en Bogotá responsables del Catastro de México DF, representados por el Subtesorero de Catastro, Roberto Fernández, y los directivos del Catastro Distrital de Bogotá, liderados por su Director, Gustavo Adolfo Marulanda. Durante ambos días de trabajo se estudió la actividad catastral desde muy distintos enfoques: institucional, calidad de la base de datos, tecnología, infraestructuras de datos espaciales municipales, reutilización de la información catastral, etc.