miércoles, 20 de mayo de 2015

La propuesta de creación del Registro Topográfico Nacional de Lindes, en España.

El pasado 13 de mayo el diario digital El Economista.es publicó un artículo de Alberto Antón Merino titulado “España, a la cola europea en el deslinde de la propiedad inmobiliaria”. Puedes encontrar el artículo en el siguiente enlace:

Aunque puedo compartir la descripción general que se plantea en lo referente a la actual situación de la coordinación entre Catastro y Registro en España, entiendo que en algún caso se hacen interpretaciones erróneas y excesivamente críticas, como cuando se señala que  “…en España no existe la obligación de inscribir la propiedad inmobiliaria y porque ningún organismo público tiene como objetivo delimitar y definir los límites de las propiedades de forma exacta y fiel. Ni el Catastro, que tiene una función fundamentalmente fiscal, ni los notarios, que otorgan validez a las transacciones, ni el Registro de la Propiedad, que otorga fe pública en relación a la titularidad y a los derechos reales, tienen como objetivo la delimitación exacta de la propiedad inmobiliaria.”

En mi opinión, el enfoque sería exactamente el contrario: Catastro, Registro de la Propiedad y Notarios tienen como objetivo específico y obligación legal –en el caso del Catastro, además de forma expresa- la delimitación exacta de la propiedad inmobiliaria. Otra cuestión es que, por distintas razones, muchas de las cuales ya han sido comentadas en otras entradas de este blog, este objetivo no se alcanza adecuadamente.

El artículo citado se publica, probablemente no por accidente, coincidiendo con la adopción, el día 11 del mismo mes, de un acuerdo de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos en Topografía y Graduados en Ingeniería Geomática y Topografía, por el que se aprobó el proyecto de creación del RTNL (Registro Topográfico Nacional de Lindes) en el ámbito de la propiedad.

Según se explica en el acuerdo, el RTNL permitirá el acceso a una base de datos georreferenciada que identifique de forma única los límites de la propiedad, base de datos que se constituirá como repositorio de los trabajos tradicionales desarrollados por los Colegiados, consistentes en el levantamiento topográfico, deslinde y posterior amojonamiento, lo que permitirá delimitar de forma exacta sobre el terreno, la porción del territorio perteneciente a distintos propietarios.


Los objetivos de la iniciativa no pueden ser más positivos: se busca la reducción de la conflictividad asociada a la falta de identificación precisa de los límites de propiedad,  delimitar la separación entre el dominio público y el privado, y crear una base de datos georreferenciada que identifique de forma única los límites de la propiedad en España, con el objetivo de que en un futuro no muy lejano, se convierta en un referente del sector.

La gran debilidad de la iniciativa, sin embargo, está en el alcance jurídico que se quiere dar al contenido de este Registro de Lindes, que nace fuera del marco de la acción pública y como una iniciativa totalmente privada.  Aunque se contase con la autorización expresa del propietario y los colindantes, ¿qué se pretende conseguir con esta iniciativa?.  Entiendo que los promotores de la misma no pretenden, -sería un enfoque equivocado-,  sustituir  ni al Registro de la Propiedad ni al Catastro, con funciones públicas y procedimientos legalmente definidos. La información contenida en este Registro no tendrá la presunción de validez jurídica de los datos catastrales, ni el valor legal de la publicidad que otorga el Registro. ¿Cuál será entonces su función, más allá de la que ya cumple en la actualidad un levantamiento topográfico realizado por un topógrafo colegiado, como documento técnico y pericial de valía indudable?.

Entiendo la voluntad de la iniciativa y comparto con algunos topógrafos amigos y grandes “catastreros” la profunda insatisfacción que crea la situación actual de descoordinación entre el Catastro y el Registro, que en algunos casos podría ser hasta desesperante, a la vista de como los sucesivos intentos desarrollados durante décadas han sido incapaces de solventar la situación.

Quizás ahora, con el proyecto de Ley de Reforma de la Ley Hipotecaria y la Ley del Catastro, actualmente en el Senado, se abra una nueva oportunidad que produzca mejores frutos en lo que se refiere a la coordinación, y se generen procedimiento reales que pongan en correcta relación el hecho (la superficie y linderos de las fincas) con el derecho.


Mientras tanto, los representantes del Colegio de topógrafos están obligados a explicar mejor esta iniciativa a la sociedad, especialmente para despejar cualquier duda y anular las críticas de quienes pueden ver en el Registro Topográfico Nacional de Lindes no una solución al problema, sino un elemento más de confusión. 

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Con posterioridad a esta entrada Miguel Ángel Castilla, un magnífico topógrafo y un gran “catastrero” con muchos años de experiencia en Catastro, me ha hecho llegar su punto de vista, en parte discrepante con mis aportaciones. Por el interés de sus opiniones, y contando con su autorización, a continuación se recogen sus comentarios:

“Con cierto asombro leo lo que sobre el Registro Topográfico Nacional de Lindes, (RTNL) escribe Ignacio Durán, otrora mi superior jerárquico con importantes responsabilidades públicas en el ámbito del Catastro, bajo cuyo mandato se aprobaron importantes normas entre las que destacan el Texto Refundido de la Ley del Catastro Inmobiliario y el Reglamento que lo desarrolla. Es sin duda alguna, gran conocedor y experto en la materia y sus pronunciamientos son para muchos de nosotros un referente importante.

Esta vez y sin que sirva de precedente, siento discrepar de sus postulados. Soy de los que piensan y así lo he expresado en público en más de una ocasión, que ni el Catastro ni el Registro de la Propiedad nacieron con la finalidad expresa de definir de una forma rigurosa y precisa la propiedad inmobiliaria, y hoy por hoy, mal que nos pese, sigue siendo así, a pesar del gran esfuerzo realizado por la Administración del Estado para tener un Catastro moderno y multidisciplinar para usos no exclusivamente tributarios.

Es precisamente esa función multidisciplinar o multipropósito, lo que le impide ser un Catastro rigurosamente preciso en el aspecto geométrico (el que es conocedor de todo es especialista de nada). Basta con asomarse a su Sede Electrónica para comprobar este extremo, me refiero a la falta de coincidencia del parcelario catastral con el parcelario aparente de la ortofoto (¡ojo! no hay que confundir el parcelario aparente con el parcelario catastral!). No porque no quiera, sino porque ello conllevaría un elevadísimo coste inasumible para el erario público y desproporcionado para los fines que persigue, razón por la cual esta función ha de recaer sobre agentes externos, que con sus actuaciones y su pericia, corrijan y perfeccionen la cartografía y parcelario catastrales. De esta forma, poco a poco, se irá consiguiendo un Catastro cada vez más preciso, riguroso y concordante con la realidad en lo que a sus características físicas se refiere.

En cuanto a la otra institución que interviene con gran protagonismo en el ámbito de la propiedad inmobiliaria -el Registro de la Propiedad (RP)- sucede algo peor que con el Catastro, pues siendo el garante del derecho, ciertamente otorga derechos pero sobre objetos territoriales inciertos, sobre todo en el ámbito rústico toda vez que sus descripciones literales derivan en ocasiones en fincas registrales imposibles de ubicar, cuando no de encontrar, o en dobles o múltiples inmatriculaciones, o en excesos y defectos de cabida, etc. Esto se pone de manifiesto cuando en los títulos de propiedad y en el RP, no se aporta o asienta la referencia catastral, ello a pesar de que la Ley 13/1996 en su art. 50 y sucesivos lo hace obligatorio, y no es por contravenirla, sino que es  debido a la imposibilidad de discernir si esa finca que se describe en el título y Registro se corresponde con esa u otra parcela catastral.

Dicho lo cual creemos que el RTNL, sin tener el respaldo jurídico que debiera tener como bien dices y en tanto así sea, servirá como complemento de excepcional valor, para que tanto Notarios, como Registradores y Catastro, lo utilicen a sabiendas de que lo que en él se expresa, es fiel reflejo de la voluntad de las partes (no ante un fedatario sino ante un perito actuante sobre el terreno, cosa que normalmente no hacen aquellos), descrita de forma numérica e indubitada, permanente y replanteable sin ambigüedades en el transcurso del tiempo. No queremos los Topógrafos sustituir a los agentes jurídicos, ¡Dios nos libre! ¡ni añadir más confusión!, antes al contrario, queremos ser los mejores colaboradores de aquellos y aportar luz donde ahora hay sombras.

Hay que darse cuenta igualmente que el Convenio firmado entre la DGC y el COITT da pie a que mediante actuaciones entre partes en el ámbito privado, se realicen alteraciones de parcelas catastrales que van a acabar en el RP como una inmatriculación o como una corrección de su cabida superior al 5% (singularidad nunca entendida por este que suscribe) que permite la LH para rectificaciones de cabida registral con la simple manifestación del titular registral, aunque una sola vez obviamente.

Creemos sinceramente que esta reforma de la Ley Hipotecaria y del Catastro, ahora en trámite del Senado, no conseguirá los fines que persigue y persistirá una problemática similar que la que existe ahora. Admitir unas diferencias de hasta el 10% entre la superficie registral y catastral para alcanzar el estatus de finca coordinada, nos parece una barbaridad en los tiempos que corren.

Argumentar que nuestras peticiones ralentizarían el tráfico inmobiliario nos parece una excusa trivial y exenta de rigor (hay más de 5.000 profesionales de la Ingeniería Topográfica frente los 1.200 Registros de la Propiedad aproximadamente) que darían cumplida respuesta a las necesidades del mercado inmobiliario, aportando muchísima mayor seguridad jurídica y un valor añadido excepcional. No obstante lo cual, el legislador se plegará a las directrices que le lleguen y la aritmética parlamentaria hará que se apruebe aquello que quiere solo una minoría.


Cerrar los ojos a esta realidad, es un error querido Ignacio.”

jueves, 30 de abril de 2015

Tres tendencias que impondrán cambios en la gestión de los Catastros.

En el ámbito de la gestión pública siempre está presente el debate entre innovación tecnológica y protección de los derechos de los ciudadanos. Como si se tratase de ideas contrapuestas, algunas posiciones extremas observan las novedades que está aportando la tecnología como amenazas a los valores básicos de la gestión pública (seguridad jurídica, principio de legalidad, etc. ..), mientras que en la posición contraria encontramos quien pone la tecnología por delante de otros valores, y critica la gestión pública por poco ágil o inadaptada a las nuevas herramientas TI. Como casi siempre, parece que en el término medio es  donde está la solución.

Desde esta posición intermedia, y sin renunciar a los principios de garantía que deben regir la acción pública, creo no obstante importante señalar tres tendencias tecnológicas, en desarrollo creciente, que a mi juicio van a acabar produciendo modificaciones en la forma de gestionar los catastros.

Crowdsourcing, o gestión participativa: La capacidad que nos aportan smartphones y tablets, incluyendo las cámaras que incorporan, dará lugar en poco tiempo a la aparición de procedimientos administrativos  100%  digitales que serán utilizados por los ciudadanos para formular declaraciones, presentar recursos y realizar otros trámites ante el Catastro.  Se trata de un paso más sobre la idea, ya “digerida” en muchas estrategias de distintos Gobiernos, de que vamos a servicios  creados sobre el principio de “digital as default”, es decir, que los servicios que presten las Administraciones a los ciudadanos serán, en primer término y salvo excepción justificada, sobre un modelo de gobierno electrónico. Por tanto, creo que es  ya el momento en que se vayan diseñando los procedimientos administrativos,- incluyendo las modificaciones legales que puedan ser necesarias-, conforme a los cuales los ciudadanos podrán colaborar en el mantenimiento de la información catastral a través de su dispositivos móviles, cumpliendo con ello además sus obligaciones legales.

Sin duda así lo ven los responsables del catastro holandés, cuando han planteado recientemente un proyecto de colaboración con sus colegas colombianos para integrar el móvil en los procesos de mantenimiento del Catastro en aquel país.



Plena disponibilidad de la información catastral, que deberá ser “enriquecida”:  Parece que ya es la hora en que los responsables de los catastros pongan a disposición de la sociedad toda la información de la que disponen, - cartográfica y alfanumérica-, y no solo aquella que tradicionalmente se ha considerado interesante. En las bases de datos de los catastros hay multitud de datos descriptivos de edificios y parcelas rurales que están subutilizados por la sociedad, porque no se puede acceder fácilmente a ellos. Y la facilidad a la que me refiero no se limita sólo a un servicio de descarga masiva, como ya existe por ejemplo, en el Catastro español, sino a la clara implementación de una línea divulgativa orientada a dar a conocer la existencia de esta información, en primer término, y ponerla en manos de los usuario, inmediatamente después.

Y además, debería ser también tarea de las oficinas de Catastro generar procesos que “enriquecieran” esta información, agregándole mayor valor, combinando esta información con otra disponible. En España, por ejemplo, serían muy bien recibidos por muchas PYMES productos que integrarán ya los datos del Catastro con los del Instituto Nacional de Estadística, datos que sólo personas muy expertas saben “mezclar” correctamente. Si creemos en el concepto de “geomárketing”, sería bueno dar pasos para apoyar su desarrollo.

Y finalmente, el Geo-a-aS (Geo as a service), o el nuevo papel de los catastros como suministradores de información elaborada a ciudadanos y empresas:  en una entrada del pasado 13 de enero titulada “Geo-as-a-Service (GeoaaS) y la necesaria redefinición de los roles asignados en los modelos de Reutilización de la Información del Sector Público (RISP)”, ya detallé mi opinión sobre este nuevo escenario, y no voy a repetirme. Únicamente señalar que cada vez son más demandados servicios GIS por PYMES y ciudadanos que no tienen, ni probablemente quieren, invertir dinero en adquirir equipos y licencias, ni contratar expertos en estas tecnologías, pero que si desearían poder utilizar herramientas de geoanalitycs, o representaciones dinámicas de datos sobre el territorio (que incluyen el componente temporal) que son realmente útiles para su actividad o negocio.


Los datos Catastrales son imprescindibles para ofrecer estos servicios con la mejor calidad posible, por lo que parecería lógico que sea el Catastro quien los hiciera en primer término. Como vengo señalando en distintas intervenciones, creo que la tecnología ya disponible permite definir un nuevo marco para las políticas que favorecen la reutilización de la información del sector público, en las que las Administraciones Públicas ya no deberían jugar tan sólo el papel de meros suministradores de información en bruto.

lunes, 30 de marzo de 2015

¡Por fin una Oferta de Empleo Público que considera (al menos parcialmente) las necesidades de personal de la Dirección General del Catastro!.

En el Boletín Oficial del Estado del pasado lunes 23 de marzo  se publica el Real Decreto por el que se aprueba la Oferta de Empleo Público para el año 2015. Por primera vez, después de años de auténtica “sequía” en lo que a nuevo personal se refiere, la Oferta de Empleo incluye algunas cifras importantes respecto al número de plazas, tanto de nuevo ingreso como  de promoción interna, que se cubrirán el presente año.

La situación en los cuadros técnicos de la Dirección General del Catastro, especialmente en lo referente a la estructura territorial de las Gerencias, es crítica. La pérdida constante de efectivos, fundamentalmente por jubilación, y la ausencia de políticas de reposición, mantenidas como consecuencia de la crisis, ha hecho que sean muchas las Gerencias Regionales y Territoriales del Catastro en las que no existe un cuadro suficiente de Arquitectos e Ingenieros, Superiores y Técnicos, así como de Técnicos Catastrales. Si además tenemos en cuenta que en los últimos años estos profesionales se han visto sobrecargados en sus tareas con funciones de atención a las Oficinas Técnicas de la Dirección General de Patrimonio, o a los Jurados de Expropiación Forzosa, la situación se convierte en insostenible.

En diversas ocasiones he defendido el importante papel que realizan los funcionarios del Catastro como auténticos agentes vertebradores y cohesionadores del modelo territorial descrito en la Constitución, demostrando con su tarea diaria y su profundo conocimiento de la realidad urbana y rural de los municipios que no es cierto ese tópico que describe un desconocimiento del país por parte de la Administración General del Estado. A lo largo de mi actividad profesional han sido muchas las ocasiones en las que ha quedado de manifiesto cómo el territorio o el mercado inmobiliario  eran mejor conocidos por los Arquitectos e Ingenieros del Catastro que por los técnicos al servicio de municipios o Comunidades Autónomas, e incluso que por los mismos políticos responsables de estas Administraciones.

Este profundo conocimiento del territorio se había ido perdiendo en los últimos años con la política de austeridad y la ausencia de reposición de efectivos, lo que propició que, en el momento actual, sean muchas las Gerencias del Catastro donde la ausencia de estos profesionales ha llegado a ser dramática. Hasta el punto de que el propio modelo de mantenimiento del Catastro hoy vigente, basado en un alto nivel de participación de los municipios en la tramitación de los principales expedientes destinados a la actualización, bajo el control de las Gerencias, no siempre se está desarrollando con el debido rigor por falta de medios. En el mismo sentido, los trabajos críticos de elaboración de Ponencias o de aplicación de la acción inspectora, se habían visto dañados por la ausencia de profesionales encargados de su gestión.

Finalmente, y  a tenor de las cifras que se publican en el Real Decreto 196/2015, parece que la situación comienza a cambiar. Por fin aparecen en el Diario Oficial unas cifras de efectivos que permiten apreciar un cambio respecto a situaciones anteriores, y una voluntad de recuperar los efectivos perdidos. Es cierto que con estas cifras no se cubrirán todas las necesidades actuales, pero también lo es que es que ofrecen un cambio sustancial respecto a anteriores convocatorias.

En las siguientes tablas se puede ver el número de plazas convocadas para cada uno de los cuerpos que habitualmente prestan servicios en el Catastro:

NUEVO INGRESO
Cuerpo
Nº de plazas
Arquitectos de la Hacienda Pública
39
Arquitectos Técnicos de la Hacienda Pública
24
Ingenieros de Montes de la Hacienda Pública
10
Ingenieros Técnicos Forestales de la Hacienda Pública
4
Cuerpo Superior de Gestión Catastral
14
Cuerpo Técnico de Gestión Catastral
6

PROMOCIÓN INTERNA
Cuerpo
Nº de plazas
Arquitectos Técnicos de la Hacienda Pública
4
Ingenieros de Montes de la Hacienda Pública
4
Cuerpo Superior de Gestión Catastral
8
Cuerpo Técnico de Gestión Catastral
8

Asimismo, es posible que alguna de las plazas tanto de nuevo ingreso como de promoción interna previstas para los cuerpos de Ingenieros Agrónomos, Ingenieros Geógrafos, Ingenieros Técnicos en Topografía, Superior de Sistemas y Tecnologías de la Información, Gestión de sistemas e Informática, así como de los Cuerpos Generales Administrativo y Auxiliar del Estado, acaben también prestando servicios en las Gerencias del Catastro.

Ahora sólo cabe esperar una rápida gestión de los procesos selectivos que se han de desarrollar para los distintos cuerpos, con el fin de que los nuevos funcionarios se integren en las Gerencias, debidamente formados, a la mayor velocidad posible.

Puedes ver el contenido íntegro de la Oferta Pública de Empleo en:

miércoles, 25 de febrero de 2015

¿Llegó la hora de que la información del catastro sustituya al sistema de estratos en Bogotá?.

En un reciente artículo titulado “El costo de los estratos”, publicado el 24 de febrero por el diario colombiano “El Espectador”, -puedes verlo en:
se aborda de una manera directa la compleja cuestión de los estratos económicos  y sus efectos en los ingresos de los municipios colombianos, y específicamente de Bogotá.

Hace 20 años se estableció en el país un modelo de división territorial por estratos económicos. La estratificación es un proceso para clasificar los inmuebles residenciales de un municipio o distrito con base en las características de la vivienda y de acuerdo al nivel socioeconómico, para efectos de facturación y subsidios.

En Bogotá se clasifican  los inmuebles residenciales en seis estratos socioeconómicos:
1)bajo-bajo, 2)bajo, 3)medio-bajo,  4)medio, 5)medio-alto, y 6)alto.

Esta zonificación territorial se emplea con dos objetivos: por un lado, para focalizar programas sociales y determinar tarifas diferentes del impuesto predial y otros impuestos. Por otro, el subsidio se materializa en un descuento sobre el valor de la factura de los servicios públicos, de manera que el usuario paga menos de lo que cuesta realmente el servicio. De esta forma, los usuarios de los estratos bajos podrán ser beneficiarios de una ayuda a través de subsidios para el pago del suministro de los servicios públicos, de la siguiente manera:
ESTRATO 1: Hasta un 50% del consumo, ESTRATO 2: Hasta un 40% del consumo, y ESTRATO 3: Hasta un 15% del consumo.

En el siguiente mapa puede verse como se materializa la estratificación en la ciudad, teniendo en cuenta que el nivel mínimo de trabajo es la manzana, salvo supuestos de edificios excepcionales.


Pues bien, el artículo citado, apoyándose en un reciente trabajo efectuado por la Facultad de Economía de la Universidad de Rosario, cuestiona la vigencia de este modelo en el momento actual, con argumentos realmente sólidos. Veamos algunos de ellos:

-Una vivienda de muy alta calidad, situada en un  barrio estrato 3 –aunque debería estar dentro de un estrato 4 o 5-, y cuyo propietario tiene elevados ingresos, tiene derecho a un subsidio para pagar el agua, el alcantarillado y la luz.

-Esta situación le cuesta miles de millones de pesos a Bogotá y al país. El desequilibrio entre subsidios e ingresos realmente obtenidos por el pago de estos servicios le costó a Bogotá, en 2012, 93 mil millones  de pesos  (32,8 millones de €). Sólo en el servicio de energía hubo equilibrio entre el recaudo y los subsidios. 

-Como señala uno de los autores del estudio, “el punto es sencillamente que mucha gente empezó a recibir subsidios y nunca dejó de recibirlos. Me parece alarmante decir que el 75% de los hogares bogotanos recibe subsidios, en medio de una ciudad con una economía sólida, que ha bajado enormemente la pobreza, tiene una de las tasas más bajas de desempleo del país y una alta contribución al PIB”.

-Si se mantuviera el modelo, y se hiciera una reclasificación de los estratos acorde con la realidad económica actual, un número importante de los inmuebles hoy situados en los estratos 2 y 3 serían clasificados en otro estrato. Obviamente es una opción que políticamente es complicada, y algunos intentos de llevar a cabo este proceso tuvieron una respuesta ciudadana significativa. En los siguientes gráficos se aprecia mejor los efectos de este modelo:


 -El debate alrededor del tema de la estratificación no se limita sólo a los números. Este modelo —atípico en el mundo— también ha generado otros problemas, como la estigmatización social y la segregación, acentuando las dificultades para que personas de distinta clase social compartan los mismos espacios y accedan a las mismas oportunidades. Es frecuente que en entrevistas de trabajo los ciudadanos que residen en los estratos más bajos oculten esta información, puesto que podría suponer dejarles fuera del proceso de selección.

La Secretaría de Planeación de Bogotá, con el apoyo de ONU Hábitat, ha propuesto al Gobierno desmontar el sistema de estratos, estudiándose en la actualidad dos opciones:
-la creación de un registro o censo individual que permita conocer cuál es el ingreso de las personas, apostando por un modelo construido  sobre una declaración de renta universal, donde dependiendo de tu nivel de ingreso, recibas el subsidio, o
-usar el avalúo catastral. No olvidemos que Bogotá tiene hoy en día uno de los modelos catastrales más punteros y actualizados de Latinoamérica, que incluye un censo actualizado de más de 2,4 millones de inmuebles, y una alta conciencia de pago del impuesto predial (el 93% de los contribuyentes paga el impuesto dentro del periodo voluntario). No obstante, los detractores de esta fórmula señalan que se seguiría centrando en los inmuebles y no en la capacidad económica de quienes los habitan.

¿Por qué no una fórmula mixta, como la que existe en España para la concesión de determinados subsidios y becas?. Se trata de medir la capacidad económica íntegramente, sumando todo tipo de ingresos y patrimonio, siendo decisivo para esto la información sobre los inmuebles y sus valores que aporta el Catastro. Un alto porcentaje de los casi seis millones de certificados digitales que se suministraron en 2014 a través de la Sede Electrónica del Catastro han ido destinado precisamente a esta finalidad.


La práctica unanimidad sobre esta cuestión hace prever un cambio sustancial en el modelo de estratos de Bogotá, incluso hasta su total sustitución por un nuevo sistema. Ahora bien, esto exigirá una importante capacidad de gestión política del proyecto. Y hay elecciones municipales próximamente.

lunes, 2 de febrero de 2015

Un buen libro y unos buenos vinos muy “catastreros”.


Como no todo va a ser trabajar, conviene también dedicar de vez en cuando algo de atención a la propia vida. Alfonso X, al que por algo conocemos como “el Sabio”, dijo aquello de:
"Quemad viejos leños, bebed viejos vinos, leed viejos libros, tened viejos amigos"
Los amigos ya están en el blog, y los viejos leños podemos quemarlos otro día, pero permitidme ahora sugeriros un libro y dos vinos.

El libro es una buena sorpresa de estas navidades. Se llama “Historia del mundo en 12 mapas” y el autor es Jerry Brotton (editorial Debate). Es una auténtica delicia leerlo, si os gusta todo lo relacionado con la cartografía. En esencia, demuestra a través de un recorrido histórico por algunos de los más importantes  mapas del mundo, desde Ptolomeo hasta Google,  cómo toda representación cartográfica es heredera del momento cultural, social y político en que se elabora. Los mapas no son “neutrales”, sino que responden a estímulos que el autor recibe consciente o inconscientemente.  Como se señala en el libro, "Los cartógrafos no solo reproducen el mundo, sino que lo construyen”.



Los vinos son también un descubrimiento reciente. Se llaman “Finca Torrea” y “Finca Montico”, ambos de las bodegas Marqués de Riscal, que  a través de ellos renueva su oferta tradicional.  El primero es un rioja (tempranillo y graciano) espléndido y el segundo un blanco, un verdejo de Rueda, muy a la moda de los blancos actuales.

El motivo por el cual los he elegido para recomendarlos en el blog salta a la vista. Sus etiquetas, 100% “catastreras”, representan la estructura parcelaria de los pagos de los que se obtienen las uvas para su elaboración, en un caso situados en Elciego (Rioja alavesa), y en el otro en el término de Rueda (Valladolid).

José Miguel Olivares, uno de los mejores “catastreros” que conozco, ha localizado los predios del Finca Montico en el WMS de Catastro y en la ortofoto del PNOA, y ha agregado sobre ellas la capa que se obtiene de la propia etiqueta del vino. Este es el resultado.



martes, 27 de enero de 2015

Publicados los principios rectores del Plan de Objetivos 2015, de la Dirección General del Catastro de España.

En el año 2015 se cumplen ya 18 años de implantación del modelo de dirección/gestión por objetivos en la Dirección General del Catastro español. Sin duda, la integración de una metodología que compromete directamente a los gestores públicos con los resultados obtenidos constituye una de las características diferenciadoras del modelo catastral español, y es una de las causas de los excelentes resultados alcanzados y de la alta calidad de la información gestionada en las bases de datos catastrales. Muy  pocos  servicios públicos pueden presentar un balance tan positivo, tanto en la implantación y aplicación del modelo como  en resultados obtenidos,  lo cual es doblemente valioso si se tienen en cuenta las políticas de reducción de personal que tan duramente están afectando a todos los órganos de las Administraciones públicas españolas.

La Dirección General del Catastro acaba de publicar un documento descriptivo básico del Plan de Objetivos para el presente año. A pesar de su carácter genérico, incluye pinceladas que describen bien por dónde se centran los esfuerzos del centro directivo,  orientados en tres líneas básicas:
-La mejora de la calidad de la información descriptiva de los inmuebles y de los valores catastrales aplicados.
-La mejora general en la calidad del servicio prestado a los ciudadanos,
-y la integración del modelo de gestión por objetivos en el sistema general definido por la Inspección delos Servicios del Ministerio de Hacienda y Administraciones públicas.

Como se detalla en la siguiente imagen, incluida en el documento publicado, el Plan de Objetivos sigue las directrices definidas en el Plan Estratégico aprobado, con lo que se garantiza la coherencia entre estrategias y operaciones.


El Plan de Objetivos 2015 incluye todos los grandes retos en los que está actualmente comprometida la Dirección General del Catastro: Procedimiento de regularización catastral, aplicación de coeficientes de actualización de los valores, -al alza o a la baja-,  como consecuencia de lo dispuesto en la Ley de Presupuestos, definición del “valor de referencia”, etc., algunos de los cuales han sido comentados en otros lugares de este blog.

En la siguiente tabla, de elaboración propia sobre la información contenida en el documento publicado, se resumen las ideas principales, centradas en los tres grandes grupos de objetivos, contando cada grupo con su propio peso específico dentro del  Plan, o en su caso, influyendo positiva o negativamente sobre los resultados obtenidos en otros objetivos.


Una reflexión para concluir: el documento publicado define ideas generales, pero no describe con detalle los objetivos instrumentales ni mucho menos los objetivos concretos que se fijan para cada gerencia. Esto ha sido siempre así, y responde a la prevención del gestor a ser “controlado” por terceros, a través del seguimiento detallado de los objetivos. Cabe ahora cuestionarse, en el marco y el espíritu de la Ley de Transparencia, si esta reserva se encuentra plenamente justificada y si el Catastro debería, como ha hecho siempre, liderar un cambio de actitud, favoreciendo  el  acceso a toda la información que forma su Plan de Objetivos. No olvidemos que en la Exposición de Motivos de la Ley de Transparencia se señala expresamente que: “Sólo cuando la acción de los responsables públicos se somete a escrutinio, cuando los ciudadanos pueden conocer cómo se toman las decisiones que les afectan, cómo se manejan los fondos públicos o bajo qué criterios actúan nuestras instituciones podremos hablar del inicio de un proceso en el que los poderes públicos comienzan a responder a una sociedad que es crítica, exigente y que demanda participación de los poderes públicos”.
Puedes encontrar el documento publicado en:
y un trabajo sobre la implantación del sistema de dirección por objetivos en el Catastro español en:

martes, 13 de enero de 2015

Geo-as-a-Service (GeoaaS) y la necesaria redefinición de los roles asignados en los modelos de Reutilización de la Información del Sector Público (RISP).

El modelo de reutilización de  la información del sector público aplicado en España, habitualmente conocido con el acrónimo RISP, se basa en un esquema muy rígido de reparto de roles. Partiendo de la premisa de que la Administración Pública carece de recursos tecnológicos y humanos suficientes para dar servicios de valor añadido y especializados a los usuarios finales (ciudadanos y empresas),  genera un modelo de colaboración público-privada en el que los órganos de la Administración Pública renuncian al contacto directo con los ciudadanos y a la prestación de estos servicios, que quedan en manos de las denominadas “empresas infomediarias”. Esta relación se define habitualmente a través del siguiente esquema:


Fuente: datos.gob.es

Este modelo ha sido asumido en las estrategias digitales del Gobierno de España, que dentro de los  Planes específicos de la Agenda Digital 2020 (documento actualizado a junio 2014), propone acciones para “incrementar la publicación de data sets por parte de las Administraciones Públicas y aumentar la actividad empresarial del sector infomediario para lo cual se establecen mecanismos para promover la cultura de la apertura de información y reutilización”.

Este reparto de roles parte de una valoración intrínsecamente negativa de la Administración, como es el reconocimiento de su incapacidad para prestar servicios especializados y de valor añadido directamente a los ciudadanos, relegando su función a la de mero suministrador de información “en bruto”. No es el momento de entrar en debate sobre esta consideración, dotada de una carga ideológica evidente y que a mi juicio lesiona gravemente la idea de legitimidad que debería sostener las relaciones entre Administraciones Públicas y ciudadanos, pero si lo es para plantear ciertas dudas sobre su validez, al menos en el ámbito de los servicios que ha de prestar el Catastro. Y todo ello a la luz de un nuevo concepto cuyo valor crece de manera significativa en los últimos tiempos, y que se define como “Geo-as-a-service” (GeoaaS).

La idea de GeoaaS viene a sumarse al conjunto de servicios prestados a través de modelos “en la nube”, donde ya es frecuente la oferta de servicios de infraestructura (IaaS), o software (SaaS), por citar algunos ejemplos, y en los que el modelo conceptual es siempre el mismo: el usuario final no necesita invertir en equipos, en software, en mantenimientos o en formación, puesto que puede recibir todos estos servicios directamente a través de una solución “en la nube”. El resultado es un menor coste para el usuario y una menor dispersión de esfuerzos, puesto que no ha de dedicar recursos, generalmente  especializados y caros, para formarse y dotarse de las herramientas de TI que necesita. Se trata, en definitiva, de que los usuarios finales puedan disponer de todas las posibilidades de un GIS, sin necesidad de adquirir de forma directa de este sistema.

La utilización de las soluciones GeoaaS  ya disponibles permite que los Catastros y los Institutos Geográficos públicos puedan plantearse una revisión del modelo de reutilización de la información que gestionan, recuperando en parte la posibilidad de prestar servicios especializados y directos a ciudadanos y empresas. Soy partidario de la colaboración público-privada en el entorno de la RISP, en tanto que sobre la misma se genere realmente productos o servicios en los que la empresa agregue valor, pero no si su función es la de mera mediadora (la propia expresión “empresas infomediarias” nunca me pareció muy acertada). Si estamos de acuerdo en que un ciudadano no debería estar obligado a acudir a una gestoría para obtener su documento nacional de identidad o su pasaporte, ¿por qué vemos justificado que un pequeño empresario tenga que acudir a una tercera empresa tan sólo para descargarse datos del Catastro?. En un modelo real de e-administración, ¿no debería facilitarse al máximo por el Catastro este tipo de servicios para que los ciudadanos pudieran acceder a ellos sin sobrecargas adicionales?.

La idea de unas Administraciones Públicas que han de orientarse más a la prestación de servicios personalizados a los ciudadanos no es nueva. En un conocido estudio elaborado en 2008 por IBM, a través del IBM Institute for Business Value, conocido como “Administración Pública 2020: hacia un entorno de continua colaboración. Seis factores globales exigen la adopción de nuevas estrategias”, se identifican las siguientes fuerzas que están remodelando las sociedades y las Administraciones Públicas del mundo:


Sobre este diagnóstico, los autores proponen un esquema mucho más integrador de colaboración público-privada,  al afirmar que  “las Administraciones Públicas necesitan entender cuáles son los principales componentes de una continua colaboración y, en segundo lugar, utilizar este conocimiento para desarrollar soluciones y adaptarlas a las necesidades de los ciudadanos”.

A partir de ello, proponen la puesta en marcha de planes de acción con diversos  componentes, definiéndose el componente 3 de la siguiente forma:
“Componente 3 – Interacción y servicios personalizados
Las Administraciones Públicas son conscientes de que unos programas estándar no sirven para cumplir con los requisitos específicos de sus ciudadanos.
Para responder a las exigencias de eficiencia, eficacia, seguridad y confidencialidad es preciso poner más foco en medidas gubernamentales individualizadas. En ámbitos tales como los servicios sociales, los programas deberían ser diseñados a la medida de las necesidades de los ciudadanos”.

En definitiva, me parece oportuno que los responsables de las políticas que favorecen la RISP revisen los modelos actuales y apuesten por una recuperación de la legitimación de las Administraciones Públicas ante los ciudadanos, para que asuman mayores niveles de prestación de servicios, más personalizados y con mayor valor añadido. En el ámbito de las organizaciones catastrales, y de los Institutos Geográficos públicos, esta función puede desarrollarse a través de la implantación de servicios GeoaaS,  sobre un modelo “en la nube”, logrando con ello impulsar al máximo la reutilización de la valiosa información que gestionan.

Puedes ver el estudio de IBM citado en: